Una piel teriomorfa

Pablo Sandoval
10/05 – 28/06/2025


Una piel teriomorfa de Pablo Sandoval (Murcia, 1993) propone un recorrido por la transformación simbólica de los objetos, explorando tensiones entre memoria, función y representación en el arte contemporáneo. A través de obras que desplazan lo cotidiano hacia la esfera del arte, la exposición reflexiona sobre los mecanismos de sentido, la revalorización de lo doméstico y el potencial narrativo de los materiales.

Una propuesta expositiva que traza un recorrido por la transformación simbólica de los objetos, explorando las tensiones entre memoria, función y representación en el arte contemporáneo. A través de un conjunto de obras que abordan el desplazamiento del objeto cotidiano hacia la esfera del arte, la exposición articula una reflexión crítica sobre los mecanismos de construcción de sentido, la revalorización de lo doméstico y el potencial narrativo de los materiales.

La propuesta curatorial se articula en torno a una pregunta fundamental: ¿cómo otorgamos valor y significado a los objetos cuando dejan de cumplir su función original? A través de piezas cargadas de memoria afectiva, referencias históricas y vínculos familiares, la exposición explora el tránsito de lo utilitario a lo simbólico, del archivo íntimo a la construcción colectiva del patrimonio.

Entre las obras destacadas se encuentra un tapiz del siglo XIX de autoría desconocida, resignificado como testimonio de las genealogías invisibilizadas del arte femenino; la escultura cerámica «Mamá (Lámpara de Araña)», realizada a partir de moldes heredados de la madre del artista, que remite tanto a lo doméstico como a la figura protectora reinterpretada por Louise Bourgeois; y la serie «Memoria inerte», una colección de utensilios domésticos inutilizables por su recubrimiento metálico, que dialoga con la teoría del coleccionismo de Krzysztof Pomian.

La exposición también incluye piezas como «El Zahir», inspirada en el célebre cuento de Jorge Luis Borges, donde una colección de monedas heredadas activa una reflexión sobre la memoria como fenómeno inestable y cuántico; y las obras digitales «Una piel teriomorfa» y «Monodon Monoceros», re-imaginan el legado de los bestiarios medievales y los gabinetes de curiosidades.

El conjunto de obras establece un cruce entre lo íntimo y lo museológico, entre la artesanía tradicional y las nuevas tecnologías, abriendo preguntas sobre los límites entre el documento y la ficción, lo funcional y lo simbólico, lo visible y lo olvidado.